Descubriendo los vinos Late Harvest
Los Late Harvest son versátiles y pueden disfrutarse en diversas ocasiones tanto como para acompañar algunas tablas de picoteo con frutas frescas y nueces como para postres en base a leche o crema como tartas de frutas con pastelera, panna cotta y crème brulée.
Los vinos de cosecha tardía, también conocidos como Late Harvest son el resultado de uvas que han madurado más tiempo en la vid, concentrando azúcares y desarrollando sabores intensos. Hoy conocerás sobre la elaboración y producción de los vinos Late Harvest, así como las ocasiones ideales para disfrutarlos y los maridajes que los hacen destacar.
El proceso de elaboración de los vinos Late Harvest es clave para obtener su sabor y dulzor característicos. Las uvas seleccionadas se dejan en la vid más allá de la fecha de vendimia habitual, permitiendo que alcancen una madurez óptima y concentren azúcares naturales. Algunas variedades, como el Riesling, Gewürztraminer o Sauvignon Blanc, son especialmente adecuadas para este tipo de vinos debido a su capacidad para desarrollar sabores y aromas complejos.
Durante este tiempo adicional en la vid, las uvas pueden ser afectadas por un hongo llamado botrytis cinerea, conocido como «podredumbre noble». Este hongo deshidrata las uvas, aumentando la concentración de azúcar y sabores. Posteriormente, las uvas se cosechan a mano, seleccionando solo las mejores.
Los vinos Late Harvest se producen en diversas regiones vinícolas de todo el mundo. En Europa, las regiones de Sauternes en Francia y Tokaj en Hungría son reconocidas por sus famosos vinos dulces. Sin embargo, en los últimos años, países como Chile, Argentina, Australia y Estados Unidos han destacado en la producción de vinos de cosecha tardía, brindando nuevos estilos y sabores.
Los Late Harvest son versátiles y pueden disfrutarse en diversas ocasiones tanto como para acompañar algunas tablas de picoteo con frutas frescas y nueces como para postres en base a leche o crema como tartas de frutas con pastelera, panna cotta y crème brulée. Además, puedes combinarlos con quesos azules, como el Roquefort o Gorgonzola, o quesos cremosos, logrando sensaciones únicas en la boca. Un maridaje clásico para los vinos dulces es el foie gras y algo diferente o exótico podría ser un pollo al curry o platos tailandeses con leche de coco ya que la dulzura de estos vinos equilibra los sabores picantes.
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